
En 1933, Japón llegó, de la mano de Satoh (el mejor jugador japonés de todos los tiempos), a semifinales. Australia, su rival, no tenía un gran equipo, pero con Jack Crawford a la cabeza (ganador ese mismo año de Roland Garros, Wimblendon y Australian Open, y considerado el numero 1 del mundo) eran los favoritos. Tras 2 partidos que ganaron los japoneses contra todo pronóstico, parecía ...